sábado, diciembre 18, 2010

Costanza y diosito

- ¡Dios no existe... y si existe es injusto! - gritó Constanza a mitad de una clase de inglés a finales de su segundo año de primaria.

Las razones por las que mi hija, con 8 años recién cumplidos, tuvo ese exabrupto nadie más que ella me las pudo aclarar y eso es algo que sólo nos incumbe a ambos. Aquí sólo mencionaré que se armó un buen mitote con profesores y directivos, miopes y pendejos, en su escuela.

Actualmente (a muchos meses de ese incidente) cuando Constanza me platica sobre lo que alguna de sus amiguitas ,maestros o familiares le cuenta sobre diosito suele levantar sus manos para indicar que la palabra dios va entrecomillada.

Antes de que alguno sugiera crucificarme patas arriba por alentar esa conducta que parece sacrílega comento lo siguiente:

1. Constanza vive con su mamá y sus abuelos maternos. Ellos son presbiterianos y a veces la llevan a su servicio religioso en donde ella pasa algunas horas con otros niños en la escuelita dominical.

2. Constanza en muchos casos sabe la diferencia entre ficción y realidad y suele preguntarme cuando no está segura.

3. Constanza sabe aplicar una thumb rule que es útil para saber si lo que le están explicando a uno sobre un tema desconocido es o no plausible. La regla consiste en verificar si le contestan a uno un "no sé" después de hacer las suficientes preguntas que empiecen con un "por qué". Ya tiene hartas a sus maestras y a su mamá.

4. Constanza sabe que yo no creo en dios (o el ser supernatural al que el lector creyente prefiera rendir culto) por que nadie ha sido capaz de demostrar si existe o no. También sabe que el resultado de esa cuestión dejó de importarme hace tiempo.

5. Constanza se ha aburrido (y yo también) cuando, en contadas ocasiones, hemos acompañado a mi padres (que son católicos) a misa. Una vez me pidió que nos saliéramos de ahí y en otra nos entretuvimos jugando con mi PDA. Lo único que le pareció interesante fue el olor a incienso.

6. Constanza sabe que puede creer en lo que ella quiera. También sabe que estoy dispuesto a recordarle lo que yo creo. También sabe que si lo que ella cree y lo que yo creo no es lo mismo la voy a seguir amando y cuidando igual.

7. Constanza sabe distinguir entre lo que es bueno o malo. En caso de duda recurre a su mamá o a mí. Su mamá no sé a qué recurra a su vez. Yo recurro a una elemental ética humanista que intento enseñarle con base en el ejemplo.

8. Constanza se entusiasma muchísimo con las aventuras de Harry Potter y los narnios entre otras. También se entusiasma igual ante experiencias del mundo real y suele decir un ¡wow! cuando la enfrento a la explicación de esas experiencias. Como la ocasión que armamos un volcán. O cuando le puse en las manos un programa de jclic para que aprendiera a usar las regletas de Cuisenaire porque a su maestra de mate no le entendía ni madres. O la ocasión en que, después de algunas sesiones de playstation, me preguntó como hacían los juegos y la senté frente a la compu ante una herramienta de OpenGL para que se diviertera tirando a un soldado de quake al agua con base en un set muy sencillo de comandos escritos.

Esos ¡wow! hacen que me parezca irrelevante si cree o no en diosito. Y buena parte de mis esfuerzos están encaminados a promover que los siga diciendo.


Héctor Julián Coronado Cervantes. México D.F., Mexico Escéptico epiléptico.



Sherlock ... buscando pistas 





jueves, diciembre 16, 2010

Atlantida - La leyenda de la ciudad perdida

Atlàntida, es el nombre de una isla legendaria desaparecida en el mar. Ficciòn, realidad, fantasìa, licencia poètica, utopía, son algunos de los tèrminos que no se pueden dejar de lado a la hora de tratar el tema. A lo largo de los siglos, la Atlàntida ha permanecido en el enigma de nuestra historia. Fue retratada por el filòsofo Platòn en los Diàlogos “Timeo” y “Critias”.

La Atlàntida es una isla màgica y misteriosa, que se supone existìa “…màs allà de las columnas de Hèrcules” (lugar conocido como el estrecho de Gibraltar), y se la describe como una isla màs grande que Libia y Asia juntas.

Se la suele imaginar como una isla de enorme belleza, habitada por una civilizaciòn avanzada con abundancia de recursos, que fue devorada por el mar. Esto significò que su ubicación sea permanentemente buscada desde la màs remota antigüedad, y que se hayan conjeturado infinidad de hipótesis sobre su real existencia.

Platòn, relata que la Atlàntida habrìa desaparecido unos 9000 años antes de su època. Segùn èl, al repartirse la Tierra, a Poseidón -Dios del Mar y hermano de Zeus-, le correspondiò, entre otras, la regiòn en la que se desarrollarìa la Atlàntida. Poseidón se enamora de una humana -Clito, hija de Evenor, el primer atlante, nacido del suelo-. Era tal su amor por Clito que para protegerla creò tres anillos de agua y levantò montañas alrededor de la tierra donde vivìa, dando asì origen a la legendaria isla.

Poseidón y Clito tuvieron diez hijos. Al primogènito, Atlas o Atlante, le fue conferida la màxima autoridad sobre la isla, y sus hermanos se repartieron las tierras en reinados iguales. La civilización que se desarrollò en la isla llamò a su tierra Atlàntida, en honor a Atlas y al mar que la rodeaba.

Siguiendo el relato de Platòn, la superioridad cultural de los atlantes entrò en decadencia al alejarse las generaciones de la sangre divina de Poseidón, comenzando entonces a florecer sentimientos innobles. Los atlantes dominaron toda la regiòn, hasta que al tratar de conquistar a los atenienses obtuvieron su gran derrota. Zeus, al observar el deterioro de una civilización que habìa sido ejemplar gozando de toda la abundancia, convocò a los demàs dioses para decidir el castigo que caerìa sobre la isla. Aunque el relato se interrumpe en esta parte, se cree que el castigo de Zeus habrìa sido “hundir la isla en un dìa y una noche en un gran cataclismo de maremotos y erupciones volcànicas”.

Como en la regiòn del Mediterràneo no exiten rastros de una civilización que se identifique con el relato de Platòn, se han ido elaborando distintas teorìas sobre la supuesta existencia de la Atlàntida, ubicàndola en diferentes coordenadas del planeta, que van desde Sudamèrica hasta la regiòn del Norte de Europa.

Tampoco han faltado teorìas “esotèricas” que conciben a los atlantes como una civilización elevadamente avanzada para la època que llegò a dominar la fìsica nuclear y desapareciò tras una explosión atòmica.

Otras versiones sostienen que la Atlantida existiò en lo que hoy serìa el sitio conocido como “El Triàngulo de las Bemudas”, y que en el fondo del océano habrìa una esfera magnètica (desarrollada por los atlantes), responsable de los misteriosos acontecimientos que ocurren en esa zona. Esa esfera magnètica, serìa, a su vez, la causa del hundimiento de la isla.

Entre las teorìas cientìficas que trataron de explicar la leyenda de la Atlàntida, se encuentra la que identifica a los atlantes con los desaparecidos Tartessios, civilización originaria de la península ibèrica.

La teoría màs aceptada al presente señala que la civilización a la que se refiere Platòn, estarìa inspirada, en gran parte, en la isla de Creta y la civilización minoica, y se cree que el filòsofo en su relato habrìa cometido algunas licencias literarias, para fortalecer el mensaje que queria transmitir.

Mas allà de las hipótesis sobre la Atlantida, y la fascinaciòn que sigue provocando hasta hoy en dìa, lo cierto es que constituye uno de los grandes misterios en la historia de la civilización y de la humanidad.

Los interrogantes que hasta el presente se han planteado a su respecto, no han tenido aùn explicaciones categòricas o comprobables.

Tal vez, la leyenda de la Atlàntida, sea uno màs de los grandes enigmas del universo de los que nunca podremos conocer la verdadera respuesta…


Sherlock...  buscando pistas

martes, diciembre 14, 2010

Lo que está en juego con la "Memoria Histórica"

Garzón, un verdadero/falso combate

Desde hace algun tiempo y más de treinta años después de haber muerto Franco, estamos asistiendo a una insólita movilización cívica, tanto en España como en Europa, de apoyo al juez que el Tribunal Supremo quiere inculpar por haber abierto y cerrado una causa que pretendía hacer justicia a las víctimas de la represión franquista. Pero, aunque esta movilización esté plenamente justificada, tanto desde el punto de vista ético como político, ella puede perjudicar la causa por la que luchan desde hace mucho tiempo las familias de las víctimas del franquismo: la plena rehabilitación moral, política y judicial de cuantos sufrieron la brutal represión instaurada por ese régimen fascista durante cuarenta años. Y puede ser así porque esta movilización se está centrando exclusivamente en la batalla judicial en defensa del juez Baltazar Garzón, olvidando el combate por la anulación de las sentencias pronunciadas por los tribunales represivos de la dictadura franquista. Esta vergüenza, este deshonor de una Democracia que continua -¡treinta y dos años después de haber promulgado su primera Constitución democrática posfranquista!- a validar las sentencias pronunciadas por la «Justicia» de la Dictadura contra cuantos lucharon para hacer posibles las libertades que hoy son constitucionales.
Ciertamente, el riesgo no es sólo el cese de esta movilización una vez terminado el caso Garzón sino que ella contribuya a hacer recaer exclusivamente sobre los jueces la responsabilidad de esta vergüenza y este deshonor. Una responsabilidad que incumbe sobretodo al Gobierno y a los Partidos con representación parlamentaria; puesto que es el poder legislativo el que promulga las leyes y no el poder judicial -los jueces debiendo sólo interpretarlas y aplicarlas.
Es pues el poder legislativo, compuesto por el Gobierno, los senadores y los diputados, el que tiene la responsabilidad de esta ignominia histórica y la potestad para ponerle fin. Ignominia que los Partidos políticos han permitido, par cobardía moral y política, de existir y perpetuarse… La prueba: no es únicamente la Ley (pre constitucional) de amnistía de 1977 que es invocada por la Justicia actual para rechazar la anulación de las sentencias franquistas o para no investigar los crímenes del franquismo, sino también la Ley de Memoria Histórica aprobada a finales de 2007. Esa Ley, cobarde e injusta, que no sólo no se atreve a rehabilitar a las víctimas del franquismo sino que, además, las divide escandalosamente en dos categorías al establecer una infame discriminación entre ellas: unas con derecho a una reparación económica casi catorce veces superior a las otras !
Imposible olvidar también que, después de la promulgación de la Ley de amnistía de 1977 y la aprobación de la Constitución en 1978, se han sucedido varios gobiernos (e inclusive dos gobiernos socialistas que han gobernado durante varios mandatos cada uno) sin que ninguno de ellos haya osado rehabilitar plenamente a las víctimas del franquismo. Lo mismo puede pasar ahora si nos focalizamos en el combate judicial provocado por Garzón o en el trámite parlamentario para anular o revisar la Ley de amnistía de 1977; pues en los dos casos hay el riesgo de que pase el tiempo y la anulación de las sentencias franquistas quede olvidada una vez más. Annulación que podría ser pronunciada ya si el Gobierno socialista o la mayoría parlamentaria actual lo quisiera; pues esto depende exclusivamente de su voluntad de hacerlo... Voluntad de atacarse a un tabú de la Transición, como lo hicieron los Diputados el 20 de noviembre de 2002, cuando condenaron a la unanimidad el golpe militar de 1936, o el 26 de diciembre de 2007, cuando la mayoría de ellos aprobó la Ley llamada de Memoria Histórica que declara «ilegítimos» los tribunales represivos franquistas e «ilegítimas» sus sentencias.
Cómo pues no preguntarse el por qué hoy no cambian esa ley para que ella declare esos tribunales y sus sentencias nulos y nulas además de «ilegítimos» e «ilegítimas» en Derecho. ¿Por qué, después de tantos años de excusas y tergiversaciones, no lo osan o no quieren hacerlo?
El precio de la «transición» a la Democracia...
Es verdad que la «transición» a la Democracia no pudo hacerse que a condición de renunciar, los antifranquistas, a la ruptura institucional con la Dictadura, puesto que el antifranquismo había sido incapaz de abatir la dictadura. Y que, en consecuencia, en ese momento no estaba en posición de fuerza para reclamar la restauración de la República y oponerse a la continuidad de las instituciones del Estado franquista y de los poderes fácticos. Impotencia que explica todo lo que ha seguido desde entonces hasta el día de hoy.
Se puede pensar y decir lo que se quiera sobre el precio pagado para tener derecho a la Democracia que tenemos, pero la realidad es que la mayoría del pueblo español aceptó, sea por miedo o por interés, que elle sea lo que ella ha sido desde que esa mayoría la aprobó, en 1978, al aprobar la Constitución que define sus principios y prescribe su funcionamiento, y que nada dice del pasado ni manifieste voluntad alguna de querer mirarlo...
Entonces, cuando una gran parte de los españoles vota por los dos partidos comprometidos en este statu quo constitucional e institucional, ¿cómo esperar que los núcleos dirigentes de esos Partidos acepten de meterlo en causa? Porque, en efecto, la investigación judicial de los crímenes franquistas implicaría, necesariamente, poner en causa el espíritu «de paz y concordia» impuesto, por los «vencedores» a los «vencidos» de la Guerra Civil, con fondo de ruido de sables para que la llegada de la «Democracia» fuese posible. Espíritu que obligaba a los «vencidos» a olvidar las «atrocidades de la Guerra Civil» y a resignarse a la impunidad de los crímenes franquistas. ¿Cómo, pues, pretender, más de treinta años después de la desaparición de la Dictadura, poner fin a la impunidad que se les ha reconocido a los ex franquistas durante todos esos años, y, en ocasiones, hasta la honorabilidad que se les ha testimoniado al mostrarse públicamente con ellos? Es demasiado tarde para ello y, moralmente, muy poco digno exigirlo ahora para enmendarse de no haberlo exigido antes, después de tantos años de resignación y silencio! En todo caso, no deberíamos olvidar que justicia no debe confundirse con venganza y que el rechazar ésta es lo que nos diferencia de los fascistas.
La verdadera justicia para las víctimas del franquismo
Lo que les víctimas de la represión franquista merecen, desde hace mucho tiempo, es la plena rehabilitación moral, política y judicial. Y es una infamia que estén obligadas de esperarla aún, después de más de treinta años de esta Democracia lograda -según nos dicen- gracias al espíritu de «reconciliación»... De ahí nuestro deber de movilizarnos para que ellas tengan derecho a esa rehabilitación plena que hasta ahora sólo parcialmente se les ha reconocido. Pues ni siquiera las condenas a muerte emblemáticas del presidente Lluis Companys y del poeta Miguel Hernández han sido anuladas, pese a las promesas hechas a sus familiares desde la propia presidencia del Gobierno.
A las víctimas del franquismo les debemos esto y por ello debemos denunciar a todos los que, por cobardía política y moral, tienen la responsabilidad de que esta Democracia continúe con el deshonor de validar las sentencias de los tribunales represivos de la dictadura franquista. Y más ahora, cuando el Gobierno y el Partido socialista utilizan el caso Garzón para hacer olvidar su responsabilidad en ese deshonor e incitar, a las asociaciones de víctimas del franquismo, a atascarse en el terreno judicial, para ellos ganar tiempo, cansar y desanimar a cuantos se movilizan hoy, y así mantener, cueste lo que cueste, esa infame Ley de «Memoria Histórica».
Es pues importante no equivocarse de combate, y más en este momento, cuando hay tantos que, por el eco mediático del caso Garzón, se despiertan ahora creyendo aportar su apoyo a las víctimas del franquismo a través la defensa del juez de la Audiencia Nacional -la heredera del célebre TOP (Tribunal d’Ordre Public) durante el franquismo. Pues, aunque las circunstancias nos obliguen a tratar de impedir que la acusación presentada contra Garzón por organizaciones fascistas consiga su objetivo, es necesario acabar con este falso combate y movilizarse, por fin, para anular las sentencias franquistas y obtener así la definitiva rehabilitación moral, política y judicial de las víctimas del franquismo. No sólo por deber de justicia sino también por deber de memoria y así poner fin a la amnesia institucional sobre la Guerra Civil, la Dictadura y los compromisos de la Transición.

Octavio Alberola

Biografía: Octavio Alberola, Alaior, Menorca, 1928, ha sido un destacado militante en la lucha antifranquista. Coordinó el organismo llamado Defensa Interior (DI), un grupo secreto formado en 1962, por acuerdo de la CNT, la FAI y la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias para reactivar la lucha contra el régimen del general Franco. En concreto, la hipótesis sobre la que se desarrolló la labor de DI es que la muerte de Franco traería irremediablemente un cambio politico.Actualmente trabaja en proyectos de recuperación de la memoria historica.


Sherlock... buscando pistas

lunes, diciembre 13, 2010

La insurrección que llega

Lectura de la insurrección que llega en Nueva York

 Este libro está firmado por un colectivo imaginario. Sus redactores no son los autores. Se han contentado con poner un poco de orden en los lugares comunes de la época, en lo que se murmura en las mesas de los bares, tras las puertas cerradas de los dormitorios. No hacen sino fijar las verdades necesarias, aquellas por las que el rechazo universal llena los hospitales psiquiátricos y las miradas de pena. El privilegio de las circunstancias radicales es que la precisión lleva en buena lógica a la revolución. Basta con hablar de lo que tenemos ante nuestros ojos y de no eludir la consecuencia.


     Bajo cualquier ángulo desde el que se observe, el presente no tiene salida. No es la menor de sus cualidades. A quienes quisieran permanecer en la esperanza a toda costa, les retira cualquier apoyo. Aquellos que pretenden impedir las soluciones son desmentidos al momento. Es una cosa sabida que todo no puede sino ir de mal en peor. “El futuro no tiene porvenir” es la sabiduría de una época en la que se ha llegado, bajo sus aires de extrema normalidad, al nivel de consciencia de los primeros punks.


     La esfera de la representación política se cierra. De izquierda a derecha, es la misma nada que adopta las poses perrunas o los aires de virgen, las mismas cabezas de góndola que encadenan sus discursos tras los últimos hallazgos del servicio de comunicación. Aquellos que todavía votan dan la impresión de no tener otra intención que la de hacer saltar las urnas a fuerza de votar como pura protesta. Se comienza a adivinar que es contra el voto mismo por lo que se continua votando. Nada de lo que se presenta está, ni de lejos, a la altura de la situación. Incluso en su silencio, la propia población parece infinitamente más adulta que todos los títeres que se pelean por gobernarla. No importa que el chibani de Belleville sea más prudente en sus palabras que ninguno de los que se dicen nuestros dirigentes en sus declaraciones. La tapa de la marmita social se vuelve a cerrar con una triple vuelta mientras en su interior la presión no deja de aumentar. Salido de Argentina, el espectro de ¡Que se vayan todos! comienza a acosar seriamente las cabezas dirigentes.

     El incendio de noviembre de 2005 no ha terminado de proyectar su sombra sobre todas las conciencias. Estos primeros focos son el bautismo de una década llena de promesas. El cuento mediático de los "suburbios contra la República", si bien no carece de eficacia, falta a la verdad. Los incendiarios han tomado hasta el centro de las ciudades, que fueron metódicamente acalladas. Calles enteras de Barcelona han ardido en solidaridad, sin que nadie más que sus habitantes lo sepa. Y tampoco es verdad que el país haya dejado de arder desde entonces. Entre los inculpados se encuentran toda clase de perfiles que sólo se unifican por el odio a la sociedad existente, y no por la pertenencia de clase, de raza o de barrio. Lo inédito no reside en una “revuelta de los suburbios” que ya no era novedoso en 1980, sino en la ruptura con las formas establecidas. Los asaltantes no escuchan a nadie, ni a sus hermanos mayores ni a la asociación local que debería gestionar el retorno a la normalidad. Ningún SOS Racismo podrá hundir sus cancerosas raíces en este acontecimiento, al que sólo la fatiga, la falsificación y la omertà mediáticas han podido poner un fin. Toda esta serie de golpes nocturnos, de ataques anónimos, de destrucciones sin rodeos ha tenido el mérito de abrir al máximo la grieta entre la política y lo político. Nadie puede honestamente negar la carga evidente de este asalto que no formula ninguna reivindicación, ningún otro mensaje más que la amenaza; que no había que hacer la política. Hay que estar ciego para no ver lo que hay de puramente político en esta resuelta negación de la política; o nadie conoce los movimientos autónomos de los jóvenes desde hace treinta años. Los niños perdidos han quemado los fetiches favoritos de una sociedad que no merece más consideración que los monumentos de París al final de la Semana sangrienta, y que lo sabe.

     No habrá solución social a la presente situación. En principio porque el vago agregado de medios, de instituciones y de burbujas individuales al que se llama por antífrasis sociedad no tiene consistencia, y a continuación porque no existe lenguaje para la experiencia común. Y no se comparten las riquezas si no se comparte un lenguaje. Hizo falta medio siglo de lucha en torno a las Luces para forjar la posibilidad de la Revolución francesa, y un siglo de lucha sobre el trabajo para parir el temible Estado providencia. Las luchas crean el lenguaje en el que se dice el nuevo orden. Nada parecido existe hoy en día. Europa es un continente arruinado que va a hacer a escondidas sus compras a Lidl y viaja en low cost para poder hacerlo todavía. Ninguno de los “problemas” que se formulan en el lenguaje social admite solución. El “problema de los jubilados”, el de la “precariedad”, los “jóvenes” y su “violencia” no pueden sino quedar en suspenso, mientras se gestionan soluciones policiales que siempre son más sobrecogedoras que lo que esconden. No se llegará más que a engañar por un mezquino precio a los ancianos abandonados de sí mismos y sin nada que decir. Los que han encontrado menor humillación y mayores beneficios en las vías criminales que en el mantenimiento de las apariencias no rendirán sus armas, y la prisión no les inculcará el amor a la sociedad. La pasión por disfrutar de las hordas de jubilados no soportará intacta las sombrías podas de sus rentas mensuales, y esto no puede sino aumentar más aún ante el rechazo al trabajo de una gran parte de a juventud. Para concluir, ningún beneficio sobrevenido acordado al día siguiente de un cuasi-levantamiento sentara las bases de un nuevo New Deal, de un nuevo pacto, de una nueva paz. El sentimiento social para este propósito se ha evaporado.

     Como solución, la presión para que nada se pase, y con ella la organización policial del territorio, no van a parar de acentuarse. El avión de reconocimiento que, por la propia confesión de la policía, ha sobrevolado el último 14 de julio el Seine-Saint-Denis dibuja el futuro en colores más reales que todas las brumas humanistas. Que se haya tomado el cuidado de precisar que no estaba armado enuncia muy claramente el camino en el que estamos atrapados. El territorio será troceado en zonas cada vez más aisladas. Las autopistas construidas en los bordes de un “barrio sensible” levantan un muro invisible construido expresamente para separarle de las zonas residenciales. Piensen lo que piensen las nobles almas republicanas, la gestión de los barrios “por comunidad” es notablemente la más operativa. Las partes puramente metropolitanas del territorio, los principales centros urbanos, mantendrán en una deconstrucción cada vez más retorcida, cada vez más sofisticada, cada vez más resplandeciente, su lujosa vida. Ellas iluminarán todo el planeta con su luz de burdel, dependientes de las patrullas de la BAC, de las compañías privadas de seguridad, resumiendo: las milicias, se multiplicarán hasta el infinito para proporcionar una cobertura legal cada vez más desvergonzada.

     El camino sin salida del presente, perceptible por todas partes, es negado en todas partes. Nunca serán empleados tantos psicólogos, sociólogos y literatos, cada uno según su jerga especial en la que la conclusión es particularmente fallida. Bastará con escuchar los cantos de la época, las chispas de la “nueva canción francesa” en los que la pequeña burguesía diseca sus estados de ánimo y las declaraciones de guerra de la mafia K´1Fry, para saber que cierta coexistencia cesará pronto, que una decisión está próxima.


La fabrique editions
París. Marzo 2007


Sherlock... buscando pistas

domingo, diciembre 12, 2010

“The Grand Design” el último libro de Stephen Hawking

Un libro que nos presenta una nueva imagen del universo, y de nuestro lugar en él, muy distinta de la tradicional e, incluso, de la imagen que el propio Hawking nos había proporcionado, hace ya más de veinte años, en su gran libro Historia del tiempo. En él el gran físico nos explicaba de dónde procedía el universo y hacia dónde se encaminaba, pero aún no podía dar respuesta a importantes preguntas: ¿por qué existe el universo?, ¿por qué existimos nosotros?, ¿necesita el universo un creador? En los últimos años, el desarrollo de la teoría 'M' (en realidad toda una familia de teorías enlazadas sobre física cuántica) y las recientes observaciones realizadas por los satélites de la NASA, nos permiten ya enfrentarnos a la pregunta fundamental: la Cuestión Última de la Vida, el Universo y el Todo. Si esta teoría última es verificada por la observación científica, habremos culminado una búsqueda que se remonta a hace más de tres mil años: habremos hallado el Gran Diseño.

Que hablen de tí, aunque sea mal, pero que hablen,” es la máxima que la mayoría de los editores les recomiendan a los autores que editan. Stephen Hawking lo sabe y lo sabe aprovechar bien. Ya he leído su último libro, “The Grand Design” (no confundir con “The Great Design” de Robet K. Adair), gracias a una copia ”pirata” descargada de la web. El libro se lee fácil, sin fórmulas matemáticas, Hawking argumenta que la Teoría M, la versión más desarrollada, pero aún incompleta, de la teoría de cuerdas es su candidata a teoría última sobre la realidad. El libro ha generado bastante polémica (no entraré en ella). Permitidme que os haga un resumen/comentario del libro. Los que gusten de otras fuentes, a mí me han gustado los comentarios de Peter Woit, “Hawking Gives Up,” Not Even Wrong, September 7th, 2010, y los de Roger Penrose, “Review of “The Grand Design”,” FT.com, September 4 2010.

Para Hawking, la teoría M no es una teoría, sino una familia de teorías, que muestran desde diferentes prismas la misma realidad, la realidad. Igual que un mapa de Mercator muestra la Tierra deformada, cada una de estas teorías nos da una visión diferente de la realidad, destacando diferentes aspectos, pero coincidiendo en el fondo, un fondo común a todas ellas que es la propia realidad. La teoría M predice que un gran número de universos han sido creados a partir de la nada, una creación que no requiere ningún ser sobrenatural o Dios (que aparece mencionado en el libro unas diez veces). Estos múltiples universos surgen de forma natural a partir de las leyes físicas, son una predicción científica. Cada universo evoluciona en múltiples historias (en el sentido de Hugh Everett) y todos sus posibles estados se dan en alguna de estas historias. Solo algunos universos permiten la existencia de la vida. Solo algunas historias en cada universo permiten la existencia de los seres humanos. El principio antrópico nos hace, en cierto sentido, creadores del universo.

Hawking recorre la historia del conocimiento científico sobre qué es la realidad, empezando por los vinkingos, pasando por los griegos, los cristianos, Kepler, Galileo, Descartes, Newton y Laplace. ¿Existe el libre albedrío? ¿Determinan las leyes que rigen el universo nuestro comportamiento? La física, la metafísica, la filosofía, la película The Matrix y la web Second Lifenos hacen dudar de que haya un concepto de realidad último, independiente de la teoría o del modelo utilizado. “The Grand Design” aboga por una interpretación de la realidad dependiente del modelo muy en la línea de la física/ciencia contemporánea. Un modelo de la realidad debe ser elegante, debe contener pocos parámetros arbitrarios o ajustables, debe explicar todas las observaciones que existan, y debe realizar predicciones detalladas para las futuras observaciones que puedan ser refutadas si el modelo no se confirma. El modelo estándar de las partículas elementales, por ejemplo, no es una teoría elegante, según Hawking, pero la teoría M sí que lo es. Aunque Hawking no dice por qué lo cree así.

l capítulo cuarto trata de sintetizar las ideas que subyacen a la mecánica cuántica siguiendo la senda de la formulación de integrales de camino de Richard Feynman. La discusión del experimento de la doble rendija de Clinton Davisson y Lester Germer (1927) utilizando un jugador de fútbol resulta curiosa. En la versión cuántica el jugador dispara buckybolas, moléculas con 60 carbonos dispuestas a modo de balón de fútbol. La discusión sobre las implicaciones de la mecánica cuántica es siempre difícil y Hawking no se moja mucho. Menciona de pasada muchos conceptos complejos, como los experimentos de elección retardada o la ecuación cuántica de Wheeler para el universo, pero sin entrar en explicaciones. Quizás será en aras a una exposición ágil que no desvíe la atención del lector. Por cierto, el libro está bien ilustrado con gráficos en 3D, pero no tan profusamente como “El Universo en una Cáscara de Nuez.” Me ha gustado la selección de ilustraciones de Sidney Harris (aunque todas sean muy conocidas).


“Lo más incomprensible sobre el universo es que sea comprensible.” Albert Einstein.

En la búsqueda de una teoría de todo, Hawking nos recuerda que la idea del experimento de Michelson-Morley fue de James Clerk Maxwell, las ideas básicas de la relatividad, las cuatros fuerzas fundamentales, los diagramas de Feynman y las ideas básicas sobre el modelo estándar. La discusión avanza rápido hasta alcanzar la teoría de cuerdas (en 10D) y la teoría M (en 11D), que no se explican en el libro más allá de algunas ideas sueltas. Su relación mutua no quedará nada clara al lector que ya no la conozca. Según Hawking la teoría M describe 10500 universos posibles. El capítulo 6 repasa el origen del universo muy en la línea de “La Historia del Tiempo.”

El último capítulo trata de explicar el por qué de la teoría M y empieza con preguntas tan generales como ¿por qué hay algo y no hay nada? ¿Por qué existimos? ¿Por qué las leyes físicas son las que son y no otras? Preguntas que le llevan a mencionar a Dios en reiteradas ocasiones y a discutir el “Juego de la Vida” de John Conway. Según Hawking la complejidad en el universo (como la vida inteligente) emerge de las leyes físicas sencillas que lo rigen, cual ciertos comportamientos complicados (desde nuestro punto de vista) emergen en el juego de Conway a partir de reglas muy sencillas.

El libro acaba y te deja un cierto sabor extraño en la boca. Un regusto a poco. Me ha parecido un libro con muy poca substancia. Quizás esperaba más. No sé. Afirmar que la teoría de todo, el santo grial de la física, es la teoría M no requiere un libro escrito en colaboración con el famoso escritor científico Leonard Mlodinow. No sé, me hubiera gustado que Stephen Hawking se mojara más. Que tratara de explicar a un público general qué es la teoría M. Quizás, incluso si quisiera haberlo hecho, no podría, ya que nadie sabe qué es la teoría M más allá de unas ideas muy vagas.




Sherlock... buscando pistas

jueves, diciembre 09, 2010

Cristina Antòn, "versión de una controladora aérea maleducada."

Porque me estáis escribiendo cosas de flipar:
Anónimo dice que no se lo cree, me parece cojonudo. Es lo que hay. En lugar de leer los periódicos pagados por el gobierno lee el Boletín Oficial del Estado, ahí está todo y luego decides lo que te crees y lo que no.
Otro dice que vivimos en un estado de derecho. Pues va a ser que no. El primer decreto ley que nos cascaron anuló nuestro derecho a la negociación colectiva violando la Constitución. Pues ahí está.
Me abren dos expedientes disciplinarios por escribir una mariconada de blog. Tengo dos juicios pendientes, que cada cosa que vosotros tenéis por ley yo tengo que ganarla en los tribunales y eso si tengo suerte, que si no me jodo, porque soy controladora y no se me aplica ni de coña la misma justicia que a vosotros lo creáis o no.
Mis huelgas las pactan sindicatos en los que no hay ni un controlador y me nombran servicios mínimos del 120%. Si eso es tener derecho a la huelga que baje dios y lo vea.
Ponemos a la opinión pública en nuestra contra: mentira, siempre lo ha estado porque nadie se ha molestado en escuchar los argumentos y datos que llevamos dando un año. Sólo oyeron 360.000 y no pasaron de ahí.
¿Para qué cojones creéis que nos han cascado tres decretazos y una orden ministerial?
En el primero nos ampliaron la jornada por el morro en seiscientas horas al año, que está de puta madre.
Nos crujieron el sueldo y resulta que todos sabéis lo que yo gano porque lo dicen en la tele. Pues tampoco es verdad ni por los cojones. No gano 200.000 euros al año por mucho que diga el ministro. Ni eso ni la mitad.
Si os molestaseis en mirar mejor, veríais que hace nada la directora de navegación aérea se soltó el moño diciendo que pedíamos más dinero saliendo de una reunión de la que existe un acta en la que no figura semejante petición. Un juez la obliga a retractarse, pero vosotros sólo oís lo que os da la gana. Y somos los malos para variar. Y de éstas hay mil.
Hemos presentado cientos de demandas por incidentes de seguridad, por irregularidades de todos los calibres. Van a parar al fondo de un cajón. Estamos recurriendo a tribunales europeos porque lo de España es el coño de la Bernarda.
En el segundo decretazo nos quitaron los descansos y se concedieron barra libre para ponernos a currar como animales y nos obligan a estar disponibles 365 días al año, 24 horas al día. Esto se lo comento a los médicos que me dicen gilipolleces, que ninguno curra todos los días.
Me obligaron a trabajar doscientas horas al mes a turnos de mañana, tarde y noche. Y para el subnormal que dice que trabajo como todo el mundo 40 horas a la semana, eso son 160. O sea, que yo trabajo el equivalente a cinco semanas en un mes de cuatro, cuando por ser trabajo a turnos debería currar bastante menos.
Al que le salga de los huevos que se lea cualquier estudio del efecto del trabajo a turnos sobre el organismo. La mitad de los que me ponéis a caldo dormís mal dos días y estáis hechos una mierda. Yo llevo haciendo turnos sin rechistar catorce putos años, así que no me jodáis.
Y es muy fácil imaginar mi curro desde vuestros sofás, durmiendo ocho horitas cada noche. Si venís a currar conmigo a turnos un mes en una semana no podéis con vuestros huevos.
No somos controladores suficientes, y es lo que hay. No damos abasto coño. No os queréis enterar. Nos exigís currar todos los días para tener vuestros putos puentes y vuestras putas vacaciones. ¿Dónde cojones dice que seamos vuestros esclavos? ¿Por qué vosotros tenéis todos los derechos del mundo y nosotros NINGUNO?
A pesar de que nos aumentaron un huevo las horas, como los de AENA son unos inútiles nos hicieron currar como putas en verano y se quedaron sin sus propias putas horas. Y yo no puedo trabajar por encima de lo que estipula la ley porque me meten en la cárcel.
Solución: otro decretazo, el de hoy, que hace desaparecer vacaciones, bajas, permisos, reducciones de jornada por maternidad etc y así salen horas por un tubo. Y con efecto retroactivo, que ya es para cagarse.
Vuestro puente de puta madre, y yo curro dieciséis meses al año.
Me decís que pobrecitos vuestros parientes, que no podéis ir a verlos. Yo he tenido UN fin de semana libre en nueve putos meses. Han operado a mi madre tres veces y la he visto cinco días.
Y os atrevéis a decirme que vuestras familias son más importantes que la mía.
Y ahora viene la mierda de los militares. Somos dos mil civiles, y no hay ni doscientos controladores militares aprovechables para hacer nuestro trabajo. Controlar no es conducir, y para que un militar haga mi curro tiene que saberse mi espacio aéreo, mis procedimientos, la geografía de mi zona de pe a pa. O sea, que necesita un par de mesecitos o más. Sin contar con que yo muevo sesenta aviones a la hora y ellos no pillan ni la cuarta parte. Por no decir que van tiesos de inglés para vuelos comerciales.
O lo de que me hacen a mí militar por sus cojones. A mí y a su puta madre, porque en ese preciso instante le clavo al militar mi contrato en el fusilito y que se enchufe él. Lo que me faltaba ya para el duro.
¿Es seguro volar con control militar? Cuando hayan recibido la formación correspondiente lo será. Ahora mismo ni de coña.
El que quiera ser un esclavo que lo sea, no me contéis que vuestros curros son peores, espabilad y luchad en lugar de lloriquear, pero yo defiendo el último derecho que me queda, que es el de pelear por recuperar mis derechos (lo que vosotros llamáis privilegios, que manda huevos) y mi dignidad profesional y personal.
Y si lo consigo bien y si no me largo del curro. Haceos controladores vosotros y así os curráis los puentes unos a otros y tan ricamente. Os va a encantar.
Mola que sólo a una persona le haya llamado la atención que en todo este tiempo no se haya oído a los controladores. No nos dejan hablar en la tele ni salir en los periódicos porque al Gobierno no le interesa que se conozca nuestra versión. Sólo tenéis la suya.
Y no sé de dónde coño os sacáis todos el derecho a juzgarme, condenarme e insultarme si ni sabéis lo que hago ni quién coño soy.
Ya os vale a todos. Le pido al cielo de rodillas que agún día os caiga encima toda la mierda que me está cayendo y que me estáis soltando a mí. Ese día hablaremos de tú a tú y ya veréis qué bien nos entendemos.

Fuente y autora:
Cristina Antón (Controladora aérea)
Enlace artículo:
http://controladoresareosyotrashierbas.blogspot.com/2010/12/ver-si-nos-entendemos.html



Comentarios en Insurgente.org
http://www.insurgente.org/index.php?option=com_content&view=article&id=5459:version-de-cristina-anton-controladora-aerea&catid=139:estado-espanol&Itemid=338

Alguno de esos comentarios.
0#222 José 09-12-2010 12:48
33 años a turnos, muchos de ellos sin número tope de horas, dos años sin vacaciones (No remuneradas) por falta de personal, frio, sueño, falta de material, te juegas la vida (no la de los demás), se comenzaron a pagar las hh.ee. ¿A cuánto? A 500 pesetas, luego a 5 euros.

Si un trabajo no te gusta te vas a otro. Pero lo cómodo es estar donde se te paga estupendamente y tienes una serie de privilegios que otros trabajadores no gozan ¿Verdad?

Lo dicho, 33 años, y mi nómina no llega a 1.500 euros. Aún así jamás se me pasaría por la cabeza dejar tirados a los ciudadanos.

Hay muchos cauces para solucionar un conflicto laboral. Habéis elegido el más repugnante (Lo siento, pero así lo creo).

Por cierto, tenemos un idioma riquísimo en adjetivos, no uses más esos, te rebajan totalmente.

Fdo.: Un G.C.
0#221 Isabel 09-12-2010 11:48
En respuesta al escrito de Cristina Antón en su blog.

*Si AENA no tuviera que pagar sueldos astronómicos probablemente sus tasas bajarían, así que no creo que sea tan cierto que no paguemos los usuarios. Dices que "quien no viaja no paga"...pues sí que está bueno eso, espero que no lo apliquen los médicos y pase a ser "quien no se opere no paga" o "quien no vaya a la consulta no paga", porque buenos andaríamos. ¿Que no es lo mismo? Claro que no es lo mismo la salud que viajar, pude ser un símil desproporcionad o, pero viajar, sin ser una necesidad básica en casi todos los casos, tampoco es precisamente un lujo, mucho menos para los que vivimos en islas, deberías saberlo. Vivo en Tenerife pero soy de Lanzarote, y si no pillo un bintazo o una mini, pago más de 100 euros sobre todo cuando tengo que ir inesperadamente a mi casa, y ha ocurrido varias veces. 
Que el Hola le pague una burrada a un famosillo por contar su intimidad, pues vale, ahí sí valdría el ejemplo porque yo, como no compro la revista, no pago, pero mi vida no cambia si no me puedo comprar una revista.

*No es lo mismo que un médico se vaya a mitad de una operación. Vale, cierto, tienes toda la razón, ustedes no dejaron los aviones sin control en el aire, pero no lo dejes ahí, busca otra comparación: es como si los médicos se pusieran de baja de golpe y dejaran de pasar consulta y operar durante varios días. ¿Que en el caso de ustedes sólo fue un día? Claro, porque vino el ejército, que si no ya me habría gustado ver hasta dónde llegan... Miento, no me habría gustado verlo.

No me meto a quitarles razones para estar enfadados, pero reitero, aunque te canses de leerlo, que no es la manera, que se les fue de las manos, y que por muchas razones que tengan no se puede tener una respuesta tan desproporcionad a, en época de crisis han perjudicado económicamente al turismo, personalmente a miles y miles de personas...pero qué se creen? Que no es parar el tráfico en Marid durante uas horas, que es algo muy muy grave, ¿y aún se quejan de que les manden a los militares? Lo siento, pero creo que no son conscientes, están tan cegados con su problema que les da igual todo, caiga quien caiga. El gobierno tiene la obligación de no permitirlo.

Y como has decidido hacer de éste un blog privado sólo para que te hagan cariñitos, seguramente no publicarás esto, pero bueno, hay más espacios en internet que sí respetan la libertad de expresión y donde me permiten dar mi opinión, no tengo por qué seguir leyéndote, lo hacía simplemente porque me gusta escuchar a todas las partes, que no se diga... y repito que estoy convencida de que en muchas cosas tienen razón, pero así no, bonita, así no.

Saludos a los lectores de una usuaria atrapada en Tenerife.
+1#219 Elisenda Martí P. 09-12-2010 00:51
Estos últimos días me he acercado al Blog de la Sra. Cristina Antón. ¡Dios, cuánta mala educación y prepotencia! Muy altanera ella, nos pregunta en una carta enviada a El País: "¿Por qué nadie dice que Hacienda nos retiene un 40% de todo ese dinero que se supone que ganamos y que lo sigue haciendo en el mismo porcentaje a pesar de habernos bajado el sueldo un 70%? 
Señora, es elemental. porque su sueldo seguirá estando en el tramo de las rentas más altas, a pesar de bajarle tanto porcentaje. ¡Cuánta farsa! 
Se pregunta ella, "¿Cómo organizo mi vida si me programan los turnos con una semana de antelación y me pueden nombrar servicios forzosos cualquier día del año? Es que no puedo ni concertar una cita con un médico ni comprar un billete de avión para ir a ver a mi familia." Bueno, pero tiene tiempo suficiente para dedicarlo a su Blog y despacharse por internet en todas las vías que le sea posible. 
Otra pregunta curiosa que se hace, "¿Por qué de pronto me cancelan vacaciones que tenía programadas y aceptadas desde hace un año? Y nadie me indemniza si ya tenía alquilado un apartamento para ir a la playa o a donde sea." Llegados a este punto, ya no me cabe duda que es una sinverguenza. 
Por último, si vuestras reinvindicacion es no son exclusivamente económicas y las cifras de vuestros sueldos discrepan tanto entre los datos del Ministro de Fomento y los del USCA, sólo os pedimos que seáis valientes y hacedlos públicos. ¡Qué mejor oportunidad para dejar al Sr. Blanco y AENA como mentirosos! 
Basta ya de manipulación por parte del USCA
Sherlock... buscando pistas....(mi aplauso al Gobierno por su actuaciòn)

martes, diciembre 07, 2010

El revolucionario riesgo de la mentira

“Mejor sirve a la patria quien le dice la verdad”, fueron palabras de Martí que utilizó la señora Soledad Cruz para encabezar su artículo. Pobre Martí, tan explotado y vilipendiado durante estas últimas cinco décadas. Creo, los efectos que se logran con la manipulación de su ideario, resultan extremadamente negativos. Al límite de considerarla inaceptable por muchos de los que nos educamos bajo la vigilancia de su admirable doctrina. No puede tolerarse esa complicidad del apóstol como autor de tantos actos que han destruido económica y moralmente a nuestra tierra. Huelen mal, apestan los héroes y apóstoles que se mantienen en el limbo y son incapaces de descender a nuestra mesa o a la cama de nuestros enfermos.
Resucita Soledad Cruz, lo hace para nosotros, los que una vez y por todas, decidimos divorciarnos de sus letras. Lo hace con una estelarísima utilización de esa virtud que poseen las mujeres, quizás. Su intuición no es femenina, es felina y le dice que es la hora apropiada para pescar en río revuelto, actúa como el mejor de los pescadores. Tal vez lo hace como aquellos sabios guajiros que tenían en cuenta cuando era cuarto menguante o creciente para sembrar malanga. Pero allí estaban sus letras, párrafos y artículos dispuestos a ridiculizar esas milenarias creencias. ¿Qué etapa de nuestras vidas pudo resultar indiferente a la pluma de Soledad? Ninguna, fue nuestro pan de cada día y la base material de estudio que ocupara nuestros horarios de descanso. Resucitó como otras tantas momias lo hicieron hace muy poco para referirse a un quinquenio gris, yo diría medio siglo negro. Luego, cayeron nuevamente fulminados por ese silencio que siempre se ha sabido imponer en la isla.
Toma las riendas de su ordenador y se lanza al ruedo de una manera “atrevida”, digamos que autorizada, esa debe ser la opinión de todos los que nos desarrollamos y dejamos parte de nuestras vidas allí. Lo hace, diciendo algunas verdades ya gastadas y que nadie se atreve a escuchar. Hablemos de medias verdades que cuando tienen su origen en personas tan intransigentes e intolerantes como doña Soledad, los efectos resultan peores a las manifestaciones de autoría del apóstol cuando el ataque al Moncada. ¡Pobre Pepe! Tan difamado cuando la guerra de independencia, hoy forma parte de una banda de delincuentes. ¡Aparece Soledad! ¿Arribista, oportunista, hipócrita, falsa? Todo es posible menos creer en su sinceridad y alma suicida, la gente de su estirpe no se inmola como hicieran aquellos soldados en una montaña de Granada abrazados a la bandera cubana, ¿lo hicieron? Lo hace en medio de un clima donde han ido cambiando los discursos y se arrían banderas que supuestamente estuvieron una vez izadas. No por ello deja de ser agresiva, mueve inteligentemente la colita en busca de alguna golosina. Su discurso resulta infantil, interesantísimo para el que solo ha tenido la oportunidad de leer lo que le llega diariamente en su papel sanitario, no hay opción.
Aboga por la salvación de un cadáver, porque para ella, la revolución “paradigmática” aún continúa viva y menciona a millones de seres dispuestos a salvarla. Aunque el precio de tal tontería utópica, pueda convertirse en medio siglo más para retroceder al punto de partida y otro siglo para repetir la historia. Dijo, y espero no me crean, porque a simple vista resulta tan infantil, ella visitó algunos países “socialistas” en la década de los setenta, y pudo observar los niveles de inconformidad que anunciaran su posterior caída. Dijo, y perdonen la redundancia, aquello no podía ser socialismo. “Pero se guardaba silencio sin tener en cuenta que silenciar los problemas reales es la mejor forma de hacerlos mayores”. ¡Señores, esas han sido sus palabras! Por supuesto, escritas para perfectos idiotas. Porque si nos remontamos al contexto histórico de ese párrafo,
Cuba atravesaba una de las etapas más duras de su vida que comenzó con la “gran ofensiva revolucionaria” del año 68 y se extendió más allá del 70 en aquella caprichosa lucha por lograr la “Zafra de los diez millones”. ¿Es que la gente pudo olvidar eso? Es muy probable que sí, pero no todos los cubanos tenemos mala memoria. ¿No fue la fecha donde ella se incorporó a esa vida “revolucionaria” intransigente? ¿No fue una de las grandes colaboradoras para lograr ese silencio del que hoy se asombra e indigna? ¿Creerá la doña que los cubanos somos imbéciles?
Todo parece indicar que esa es su apreciación y no le falta razón, hay quienes encuentran algo de positivo en este mensaje escrito treinta y siete años después de su incursión en el mundo represivo de las letras que no dejan huellas en el cuerpo, pero muy profundas en los sentimientos de todos los cubanos.
Resulta casi imposible responder cada uno de sus planteamientos en un artículo que no resulte agotador, porque señores, debe ser aburrido escribir sobre lo mismo y que solo la opinión de algunos se detenga cuando leen o escuchan esas opiniones cuyos orígenes radican precisamente en La Habana. ¿Cuántas veces no se ha dicho lo mismo? ¿Cuántos de nosotros no sufrimos esas experiencias que ella pretende vender como primicias? Creo que llegó demasiado tarde.
Sin embargo, hay pasajes de todo ese vomitivo artículo que merecen una pausa. Afirma la doña, “la mayoría de la población quiere salvar la revolución a toda costa”. Todo parece indicar que la doña no vive en la isla, y si lo hace, debe ser refugiada en la misma burbuja donde se ha mantenido la mayor parte de su vida. Y como siempre, porque nunca debe faltar en un discurso cargado de medias verdades, las causas y azares, los pesares y todas las desgracias que pesan sobre las espaldas de ese pueblo tan olvidado, marginado y traicionado como el cubano, siempre caerán sobre los Estados Unidos y los “atorrantes” de Miami. Pero, paradójicamente, un elevadísimo porcentaje de esas gentes que hoy marchan con banderitas en las plazas y protestódromos, desean alguna vez tener la oportunidad de convertirse en atorrantes. ¿Qué no? Que se abra otro Mariel, ya me contarán.
¡Ohhhhh! Lucha ella detrás del teclado por la libertad del cubano a viajar y regresar a la isla con su plata para supuestamente gastarlo con la familia. Habla de una emigración económica que hoy sufre de muchas trabas burocráticas, ¡qué buena es la doña!, aplausos. ¿Habrá mejor manera de mantener a un estado proxeneta? Y no es el único identificado en América, digamos que México le lleva la delantera en el papel de chulo. Pero, porque siempre hay un pero y espero me sepan disculpar mis furibundos compatriotas, existen marcadas diferencias entre las exportaciones mexicanas y el producto neto que nos llega de la isla, aunque por supuesto, como en toda regla, hay brillantes excepciones y no se puede medir a todo cubano con la misma vara. Pero no nos engañemos, Miami es la capital del exilio cubano y a esa costa llegan los cubanos de infinidad de maneras posibles. No es lo mismo para todo el planeta, las balsas no llegan hasta España, Italia, Canadá, Francia, Australia, y no quiero mencionar cada uno de los rincones de esta tierra donde los cubanos arriban a bordo de un pene, un culo o una vagina. ¿Con esta gente pretende doña Soledad salvar la revolución? ¿Son los emigrantes económicos a los que hace referencia? Todo parece indicar que es así.
El resto del artículo es agua corrida o mango caído, con excepción de sus rancios ataques a los “desnaturalizados” de Miami, y en este punto comete un gravísimo error. Esos “desnaturalizados” no existen solamente en la península de La Florida, los hay dispersos por el mundo, gente con suficiente moral y vergüenza para regalarle a ella y a todos los que con su complicidad han destruido nuestro país. ¡Gente, doña Soledad Cruz! Que mientras usted disfrutaba los placeres carnales con Aldana, y disculpe que ahora mi respuesta se desvíe al mensajero y no al mensaje. Pues esa gente, se reventaba dentro de los surcos de caña o guataqueando malanga con la idea de que contribuían a construir un futuro. Y por cierto, ha transcurrido el tiempo suficiente para que ese futuro llegara, ¡ya llegó!, ¿qué tenemos?
No hace falta que abogue por el derecho a entrar o salir de los cubanos, si de verdad, algo que siempre he dudado de usted, desea servirle a su patria, que por supuesto, nunca será la mía, no basta con decirle sus dudosas verdades.
La patria se recuperará, vencerá esa epidemia que la ha invadido durante medio siglo, renacerá luego del paso de varias generaciones. Lo hará, ¿sabes por qué? Porque siempre habrá un sobreviviente con la dignidad y moral suficiente para servir de semilla. Porque siempre existirá un cubano que no tuvo que dar el culo para salir del país o escribir artículos en Juventud Rebelde.

Esteban Casañas Lostal
Montreal..Canadá.


Sherlock... buscando pistas


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jueves, diciembre 02, 2010

Dios no es inocente

Después de la Segunda Guerra Mundial dio la impresión de que la religión iba a quedar reducida a una reliquia del pasado y a una práctica privada y familiar sin apenas impacto social. Especialmente en Europa parecía que la utopía de la vida plena y feliz podría alcanzarse en este mundo, en Occidente, con el disfrute de la sociedad de consumo, y en Europa oriental, gracias a la edificación del socialismo. La llegada de la crisis económica a mediados de los años setenta puso de manifiesto las contradicciones de ambos modelos y dio alas a los que aún combatían contra una moral laica y un mundo sin Dios. Empezaba una contrarrevolución fundamentalista que iba a inundar buena parte del planeta. Los fundamentalistas de cualquier religión defienden que sus textos sagrados son la expresión literal de una Verdad Absoluta inspirada directamente por Dios y se comprometen en una lucha por conseguir que tanto la vida social como la política respondan a esas verdades inmutables y eternas. Los males sociales tienen como causa el pecado y el alejamiento de Dios -una idea bien medieval-. Las soluciones hay que buscarlas en Dios porque sólo en Él hay respuestas seguras. Es ésta una visión del mundo un poco "colectivista": no importan ni el origen étnico, ni el familiar, ni el social. Las convicciones religiosas y el modo de vida sirven de argamasa social y diluyen las diferencias. No obstante, pronto se descubre en sus programas una fuerte nostalgia del pasado y lo que podríamos calificar de un "igualitarismo de derechas". En muchos lugares los fundamentalistas están firmemente en contra del aborto y la homosexualidad, exigen el mantenimiento de la familia tradicional y de un sistema educativo que expulse de las aulas el darwinismo y cualquier interpretación del mundo ajena o contraria a los textos sagrados.
¿Por qué se mantienen aún hoy las religiones en la conciencia de los seres humanos cuando parece que son abiertamente contradictorias con todas las certezas del mundo actual? La respuesta es tan compleja como compleja es la realidad social en la que vivimos. En el mundo actual hay más de mil millones de personas en una situación de pobreza desesperante, el analfabetismo sigue siendo una plaga en muchos lugares y en amplias zonas del planeta los gobiernos y las clases dirigentes siguen confiando en la religión como mecanismo de control social, por lo que favorecen y financian su difusión. La familia constituye también un semillero fundamental de nuevos creyentes. Su impacto sobre niños y jóvenes es muy grande, sobre todo si la religión familiar es también la socialmente dominante. Esta doble presión es casi irresistible, una auténtica jaula de hierro de la que es difícil escapar. El mejor ejemplo de lo dicho es el mundo islámico actual, en el que se juntan todos los factores del problema: un escaso impacto del liberalismo político y de la modernización socioeconómica, frecuentes crisis políticas motivadas en parte por un conflicto crónico con Occidente y una religión que impregna desde hace muchos siglos toda la vida social. Es en el mundo islámico -y en Estados Unidos- donde el integrismo ha encontrado más adeptos. El texto coránico está más allá del tiempo, de las especificidades culturales, de los cambios sociales y de los contextos políticos. Su interpretación y su aplicación no pueden ser objeto de ninguna aclimatación ni adaptación. Las disposiciones coránicas son válidas en todo tiempo y en todo lugar, son universales e intemporales. No se puede tener razón contra Dios. Durante siglos el cristianismo europeo bebió de las mismas convicciones y aplicó idénticas fórmulas. La jerarquía católica tampoco defiende en la actualidad ideas muy distintas: las leyes del Estado tienen que ajustarse al orden natural querido por Dios, que prevalece sobre la inconstante y frágil voluntad humana. Es decir, los obispos se reservan la última palabra sobre la legitimidad del ordenamiento jurídico democrático que no puede ir contra Dios, o sea, contra los intereses de la jerarquía católica.
¿Es o ha sido necesaria y útil la religión? También ésta es una pregunta de difícil respuesta. Todos tenemos una opinión personal a esta pregunta y con frecuencia nuestras apreciaciones no son coincidentes. Planea sobre esta cuestión casi siempre la formación intelectual del que opina. Una mente tan lúcida como la de Richard Dawkins da una respuesta claramente biológica y determinista a la cuestión en su libro El espejismo de Dios. Para él, la religión ha sido una gran derrochadora de recursos materiales y humanos a lo largo de la historia. Aparentemente, millones de personas han muerto por su culpa y es difícil justificar el despilfarro que significan las pirámides de Egipto o las catedrales góticas -si Dawkins se plantease también para qué han servido palacios como el de Versalles, quizá se pondría en la pista de la buena respuesta-.
(...) Las religiones han sido -y son- ideologías, es decir, creencias y conceptos que explican el conjunto del mundo a quienes las sustentan. Como ya demostró Marx, las ideologías no son ni inocentes ni neutrales. Las ideologías son frecuentemente mecanismos de dominación de las clases dirigentes. Éstas presentan sus intereses al conjunto de la sociedad como los intereses de todos para reforzar su hegemonía. La ideología ayuda a la clase dominante a verse a sí misma como detentadora del poder y de la riqueza por méritos propios y desarrolla en la conciencia de las clases subalternas la convicción de que viven en un mundo quizá injusto, pero inmutable, en el que es mejor obedecer que resistir. En este sentido, las catedrales y los palacios como Versalles tenían un fuerte valor simbólico, porque expresaban con gran majestad y belleza el poder y la superioridad de la clase dirigente ante las clases dominadas, al mismo tiempo que halagaban la vanidad de las primeras y hacían su vida mucho más confortable. El poder de los símbolos puede ser más efectivo que el de las bayonetas. Ésta ha sido una función clave -aunque desde luego no la única- de la religión en largos periodos de la historia de la humanidad: ser un eficaz instrumento de dominación. Por otro lado, ya sabemos que los muertos atribuidos a la locura religiosa tenían frecuentemente otros asesinos, aunque la religión pudiese servir como coartada ideológica y justificación moral de cualquier atrocidad. Para explicar según qué cosas es más útil la historia que la biología.
¿Y cuál es la utilidad de la religión hoy? En los países económicamente desarrollados y cultos, la física y la biología la han sustituido desde hace tiempo como interpretación del mundo. Las religiones han reconocido su derrota -aunque hay excepciones como Estados Unidos, donde los creacionistas siguen librando una guerra imposible en favor del Génesis- y se han refugiado en su papel de consoladoras del dolor humano y orientadoras morales. En esta última función tienen depositadas sus últimas esperanzas de supervivencia y en este campo siguen considerándose depositarias de una verdad última, intangible, que está por encima de las verdades transitorias, efímeras, ilusorias de la sociedad humana.
Probablemente Dios no existe, de Joan Carles Marset y Gabriel García Voltà.