martes, diciembre 07, 2010

El revolucionario riesgo de la mentira

“Mejor sirve a la patria quien le dice la verdad”, fueron palabras de Martí que utilizó la señora Soledad Cruz para encabezar su artículo. Pobre Martí, tan explotado y vilipendiado durante estas últimas cinco décadas. Creo, los efectos que se logran con la manipulación de su ideario, resultan extremadamente negativos. Al límite de considerarla inaceptable por muchos de los que nos educamos bajo la vigilancia de su admirable doctrina. No puede tolerarse esa complicidad del apóstol como autor de tantos actos que han destruido económica y moralmente a nuestra tierra. Huelen mal, apestan los héroes y apóstoles que se mantienen en el limbo y son incapaces de descender a nuestra mesa o a la cama de nuestros enfermos.
Resucita Soledad Cruz, lo hace para nosotros, los que una vez y por todas, decidimos divorciarnos de sus letras. Lo hace con una estelarísima utilización de esa virtud que poseen las mujeres, quizás. Su intuición no es femenina, es felina y le dice que es la hora apropiada para pescar en río revuelto, actúa como el mejor de los pescadores. Tal vez lo hace como aquellos sabios guajiros que tenían en cuenta cuando era cuarto menguante o creciente para sembrar malanga. Pero allí estaban sus letras, párrafos y artículos dispuestos a ridiculizar esas milenarias creencias. ¿Qué etapa de nuestras vidas pudo resultar indiferente a la pluma de Soledad? Ninguna, fue nuestro pan de cada día y la base material de estudio que ocupara nuestros horarios de descanso. Resucitó como otras tantas momias lo hicieron hace muy poco para referirse a un quinquenio gris, yo diría medio siglo negro. Luego, cayeron nuevamente fulminados por ese silencio que siempre se ha sabido imponer en la isla.
Toma las riendas de su ordenador y se lanza al ruedo de una manera “atrevida”, digamos que autorizada, esa debe ser la opinión de todos los que nos desarrollamos y dejamos parte de nuestras vidas allí. Lo hace, diciendo algunas verdades ya gastadas y que nadie se atreve a escuchar. Hablemos de medias verdades que cuando tienen su origen en personas tan intransigentes e intolerantes como doña Soledad, los efectos resultan peores a las manifestaciones de autoría del apóstol cuando el ataque al Moncada. ¡Pobre Pepe! Tan difamado cuando la guerra de independencia, hoy forma parte de una banda de delincuentes. ¡Aparece Soledad! ¿Arribista, oportunista, hipócrita, falsa? Todo es posible menos creer en su sinceridad y alma suicida, la gente de su estirpe no se inmola como hicieran aquellos soldados en una montaña de Granada abrazados a la bandera cubana, ¿lo hicieron? Lo hace en medio de un clima donde han ido cambiando los discursos y se arrían banderas que supuestamente estuvieron una vez izadas. No por ello deja de ser agresiva, mueve inteligentemente la colita en busca de alguna golosina. Su discurso resulta infantil, interesantísimo para el que solo ha tenido la oportunidad de leer lo que le llega diariamente en su papel sanitario, no hay opción.
Aboga por la salvación de un cadáver, porque para ella, la revolución “paradigmática” aún continúa viva y menciona a millones de seres dispuestos a salvarla. Aunque el precio de tal tontería utópica, pueda convertirse en medio siglo más para retroceder al punto de partida y otro siglo para repetir la historia. Dijo, y espero no me crean, porque a simple vista resulta tan infantil, ella visitó algunos países “socialistas” en la década de los setenta, y pudo observar los niveles de inconformidad que anunciaran su posterior caída. Dijo, y perdonen la redundancia, aquello no podía ser socialismo. “Pero se guardaba silencio sin tener en cuenta que silenciar los problemas reales es la mejor forma de hacerlos mayores”. ¡Señores, esas han sido sus palabras! Por supuesto, escritas para perfectos idiotas. Porque si nos remontamos al contexto histórico de ese párrafo,
Cuba atravesaba una de las etapas más duras de su vida que comenzó con la “gran ofensiva revolucionaria” del año 68 y se extendió más allá del 70 en aquella caprichosa lucha por lograr la “Zafra de los diez millones”. ¿Es que la gente pudo olvidar eso? Es muy probable que sí, pero no todos los cubanos tenemos mala memoria. ¿No fue la fecha donde ella se incorporó a esa vida “revolucionaria” intransigente? ¿No fue una de las grandes colaboradoras para lograr ese silencio del que hoy se asombra e indigna? ¿Creerá la doña que los cubanos somos imbéciles?
Todo parece indicar que esa es su apreciación y no le falta razón, hay quienes encuentran algo de positivo en este mensaje escrito treinta y siete años después de su incursión en el mundo represivo de las letras que no dejan huellas en el cuerpo, pero muy profundas en los sentimientos de todos los cubanos.
Resulta casi imposible responder cada uno de sus planteamientos en un artículo que no resulte agotador, porque señores, debe ser aburrido escribir sobre lo mismo y que solo la opinión de algunos se detenga cuando leen o escuchan esas opiniones cuyos orígenes radican precisamente en La Habana. ¿Cuántas veces no se ha dicho lo mismo? ¿Cuántos de nosotros no sufrimos esas experiencias que ella pretende vender como primicias? Creo que llegó demasiado tarde.
Sin embargo, hay pasajes de todo ese vomitivo artículo que merecen una pausa. Afirma la doña, “la mayoría de la población quiere salvar la revolución a toda costa”. Todo parece indicar que la doña no vive en la isla, y si lo hace, debe ser refugiada en la misma burbuja donde se ha mantenido la mayor parte de su vida. Y como siempre, porque nunca debe faltar en un discurso cargado de medias verdades, las causas y azares, los pesares y todas las desgracias que pesan sobre las espaldas de ese pueblo tan olvidado, marginado y traicionado como el cubano, siempre caerán sobre los Estados Unidos y los “atorrantes” de Miami. Pero, paradójicamente, un elevadísimo porcentaje de esas gentes que hoy marchan con banderitas en las plazas y protestódromos, desean alguna vez tener la oportunidad de convertirse en atorrantes. ¿Qué no? Que se abra otro Mariel, ya me contarán.
¡Ohhhhh! Lucha ella detrás del teclado por la libertad del cubano a viajar y regresar a la isla con su plata para supuestamente gastarlo con la familia. Habla de una emigración económica que hoy sufre de muchas trabas burocráticas, ¡qué buena es la doña!, aplausos. ¿Habrá mejor manera de mantener a un estado proxeneta? Y no es el único identificado en América, digamos que México le lleva la delantera en el papel de chulo. Pero, porque siempre hay un pero y espero me sepan disculpar mis furibundos compatriotas, existen marcadas diferencias entre las exportaciones mexicanas y el producto neto que nos llega de la isla, aunque por supuesto, como en toda regla, hay brillantes excepciones y no se puede medir a todo cubano con la misma vara. Pero no nos engañemos, Miami es la capital del exilio cubano y a esa costa llegan los cubanos de infinidad de maneras posibles. No es lo mismo para todo el planeta, las balsas no llegan hasta España, Italia, Canadá, Francia, Australia, y no quiero mencionar cada uno de los rincones de esta tierra donde los cubanos arriban a bordo de un pene, un culo o una vagina. ¿Con esta gente pretende doña Soledad salvar la revolución? ¿Son los emigrantes económicos a los que hace referencia? Todo parece indicar que es así.
El resto del artículo es agua corrida o mango caído, con excepción de sus rancios ataques a los “desnaturalizados” de Miami, y en este punto comete un gravísimo error. Esos “desnaturalizados” no existen solamente en la península de La Florida, los hay dispersos por el mundo, gente con suficiente moral y vergüenza para regalarle a ella y a todos los que con su complicidad han destruido nuestro país. ¡Gente, doña Soledad Cruz! Que mientras usted disfrutaba los placeres carnales con Aldana, y disculpe que ahora mi respuesta se desvíe al mensajero y no al mensaje. Pues esa gente, se reventaba dentro de los surcos de caña o guataqueando malanga con la idea de que contribuían a construir un futuro. Y por cierto, ha transcurrido el tiempo suficiente para que ese futuro llegara, ¡ya llegó!, ¿qué tenemos?
No hace falta que abogue por el derecho a entrar o salir de los cubanos, si de verdad, algo que siempre he dudado de usted, desea servirle a su patria, que por supuesto, nunca será la mía, no basta con decirle sus dudosas verdades.
La patria se recuperará, vencerá esa epidemia que la ha invadido durante medio siglo, renacerá luego del paso de varias generaciones. Lo hará, ¿sabes por qué? Porque siempre habrá un sobreviviente con la dignidad y moral suficiente para servir de semilla. Porque siempre existirá un cubano que no tuvo que dar el culo para salir del país o escribir artículos en Juventud Rebelde.

Esteban Casañas Lostal
Montreal..Canadá.


Sherlock... buscando pistas


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jueves, diciembre 02, 2010

Dios no es inocente

Después de la Segunda Guerra Mundial dio la impresión de que la religión iba a quedar reducida a una reliquia del pasado y a una práctica privada y familiar sin apenas impacto social. Especialmente en Europa parecía que la utopía de la vida plena y feliz podría alcanzarse en este mundo, en Occidente, con el disfrute de la sociedad de consumo, y en Europa oriental, gracias a la edificación del socialismo. La llegada de la crisis económica a mediados de los años setenta puso de manifiesto las contradicciones de ambos modelos y dio alas a los que aún combatían contra una moral laica y un mundo sin Dios. Empezaba una contrarrevolución fundamentalista que iba a inundar buena parte del planeta. Los fundamentalistas de cualquier religión defienden que sus textos sagrados son la expresión literal de una Verdad Absoluta inspirada directamente por Dios y se comprometen en una lucha por conseguir que tanto la vida social como la política respondan a esas verdades inmutables y eternas. Los males sociales tienen como causa el pecado y el alejamiento de Dios -una idea bien medieval-. Las soluciones hay que buscarlas en Dios porque sólo en Él hay respuestas seguras. Es ésta una visión del mundo un poco "colectivista": no importan ni el origen étnico, ni el familiar, ni el social. Las convicciones religiosas y el modo de vida sirven de argamasa social y diluyen las diferencias. No obstante, pronto se descubre en sus programas una fuerte nostalgia del pasado y lo que podríamos calificar de un "igualitarismo de derechas". En muchos lugares los fundamentalistas están firmemente en contra del aborto y la homosexualidad, exigen el mantenimiento de la familia tradicional y de un sistema educativo que expulse de las aulas el darwinismo y cualquier interpretación del mundo ajena o contraria a los textos sagrados.
¿Por qué se mantienen aún hoy las religiones en la conciencia de los seres humanos cuando parece que son abiertamente contradictorias con todas las certezas del mundo actual? La respuesta es tan compleja como compleja es la realidad social en la que vivimos. En el mundo actual hay más de mil millones de personas en una situación de pobreza desesperante, el analfabetismo sigue siendo una plaga en muchos lugares y en amplias zonas del planeta los gobiernos y las clases dirigentes siguen confiando en la religión como mecanismo de control social, por lo que favorecen y financian su difusión. La familia constituye también un semillero fundamental de nuevos creyentes. Su impacto sobre niños y jóvenes es muy grande, sobre todo si la religión familiar es también la socialmente dominante. Esta doble presión es casi irresistible, una auténtica jaula de hierro de la que es difícil escapar. El mejor ejemplo de lo dicho es el mundo islámico actual, en el que se juntan todos los factores del problema: un escaso impacto del liberalismo político y de la modernización socioeconómica, frecuentes crisis políticas motivadas en parte por un conflicto crónico con Occidente y una religión que impregna desde hace muchos siglos toda la vida social. Es en el mundo islámico -y en Estados Unidos- donde el integrismo ha encontrado más adeptos. El texto coránico está más allá del tiempo, de las especificidades culturales, de los cambios sociales y de los contextos políticos. Su interpretación y su aplicación no pueden ser objeto de ninguna aclimatación ni adaptación. Las disposiciones coránicas son válidas en todo tiempo y en todo lugar, son universales e intemporales. No se puede tener razón contra Dios. Durante siglos el cristianismo europeo bebió de las mismas convicciones y aplicó idénticas fórmulas. La jerarquía católica tampoco defiende en la actualidad ideas muy distintas: las leyes del Estado tienen que ajustarse al orden natural querido por Dios, que prevalece sobre la inconstante y frágil voluntad humana. Es decir, los obispos se reservan la última palabra sobre la legitimidad del ordenamiento jurídico democrático que no puede ir contra Dios, o sea, contra los intereses de la jerarquía católica.
¿Es o ha sido necesaria y útil la religión? También ésta es una pregunta de difícil respuesta. Todos tenemos una opinión personal a esta pregunta y con frecuencia nuestras apreciaciones no son coincidentes. Planea sobre esta cuestión casi siempre la formación intelectual del que opina. Una mente tan lúcida como la de Richard Dawkins da una respuesta claramente biológica y determinista a la cuestión en su libro El espejismo de Dios. Para él, la religión ha sido una gran derrochadora de recursos materiales y humanos a lo largo de la historia. Aparentemente, millones de personas han muerto por su culpa y es difícil justificar el despilfarro que significan las pirámides de Egipto o las catedrales góticas -si Dawkins se plantease también para qué han servido palacios como el de Versalles, quizá se pondría en la pista de la buena respuesta-.
(...) Las religiones han sido -y son- ideologías, es decir, creencias y conceptos que explican el conjunto del mundo a quienes las sustentan. Como ya demostró Marx, las ideologías no son ni inocentes ni neutrales. Las ideologías son frecuentemente mecanismos de dominación de las clases dirigentes. Éstas presentan sus intereses al conjunto de la sociedad como los intereses de todos para reforzar su hegemonía. La ideología ayuda a la clase dominante a verse a sí misma como detentadora del poder y de la riqueza por méritos propios y desarrolla en la conciencia de las clases subalternas la convicción de que viven en un mundo quizá injusto, pero inmutable, en el que es mejor obedecer que resistir. En este sentido, las catedrales y los palacios como Versalles tenían un fuerte valor simbólico, porque expresaban con gran majestad y belleza el poder y la superioridad de la clase dirigente ante las clases dominadas, al mismo tiempo que halagaban la vanidad de las primeras y hacían su vida mucho más confortable. El poder de los símbolos puede ser más efectivo que el de las bayonetas. Ésta ha sido una función clave -aunque desde luego no la única- de la religión en largos periodos de la historia de la humanidad: ser un eficaz instrumento de dominación. Por otro lado, ya sabemos que los muertos atribuidos a la locura religiosa tenían frecuentemente otros asesinos, aunque la religión pudiese servir como coartada ideológica y justificación moral de cualquier atrocidad. Para explicar según qué cosas es más útil la historia que la biología.
¿Y cuál es la utilidad de la religión hoy? En los países económicamente desarrollados y cultos, la física y la biología la han sustituido desde hace tiempo como interpretación del mundo. Las religiones han reconocido su derrota -aunque hay excepciones como Estados Unidos, donde los creacionistas siguen librando una guerra imposible en favor del Génesis- y se han refugiado en su papel de consoladoras del dolor humano y orientadoras morales. En esta última función tienen depositadas sus últimas esperanzas de supervivencia y en este campo siguen considerándose depositarias de una verdad última, intangible, que está por encima de las verdades transitorias, efímeras, ilusorias de la sociedad humana.
Probablemente Dios no existe, de Joan Carles Marset y Gabriel García Voltà.

martes, noviembre 30, 2010

Contrato de discriminación

Vuelve el PP a las andadas con su manido “Contrato de Integración”, según el cual “quien quiera trabajar en Cataluña deberá comprometerse a cumplir las leyes de nuestro país“, además de respetar los “valores y costumbres” de España, aprender los idiomas oficiales en Cataluña, trabajar activamente por integrarse y volver a su país de origen si no pueden sostenerse por sí mismos por haberse quedado sin trabajo.

Como los primeros puntos que reclama son de perogrullo, puesto que quien desee trabajar en Cataluña o en cualquier otra Comunidad de España, debe cumplir la ley, algo que es exigido por la misma norma suprema que orienta nuestro ordenamiento, de la misma forma que el respeto a los valores y costumbres, en general el respeto a todos y todas y el hecho de hablar correctamente castellano o cualquiera otra de las lenguas oficiales es un mínimo exigible a los inmigrantes ¡y a los españoles! hay que decir que la ley ya recoge que el inmigrante que se quede sin trabajo deberá volver a su país si, transcurridos unos meses, no puede reincorporarse al mercado laboral, por lo que me gustaría centrarme no en el contenido del contrato en sí, sino en el fin de esa idea.

Que un partido torne su discurso político hacia extremos que rozan la xenofobia, tal y como viene haciendo el PP en Cataluña, en su incontenida búsqueda del voto más extremista, ignorante y despreciable, pero que podría ayudarles a evitar un batacazo electoral gracias a su peculiar forma de agitar la bandera de la inmigración, como si ésta fuese el origen de todos nuestros males y provocando de esa forma, una alarma social absolutamente desafortunada, es peligroso pero, además, podría llevar a ese partido a los límites de la Ley de Partidos.

Así, en la referida Ley Orgánica 6/2002, en su artículo 9 se recoge que:

“2. Un partido político será declarado ilegal cuando su actividad vulnere los principios democráticos, particularmente cuando con la misma persiga deteriorar o destruir el régimen de libertades o imposibilitar o eliminar el sistema democrático, mediante alguna de las siguientes conductas, realizadas de forma reiterada y grave:


Vulnerar sistemáticamente las libertades y derechos fundamentales, promoviendo, justificando o exculpando los atentados contra la vida o la integridad de las personas, o la exclusión o persecución de personas por razón de su ideología, religión o creencias, nacionalidad, raza, sexo u orientación sexual.”

Tomando en su sentido literal la norma, sin tratar de retorcer su sentido, es evidente que un partido que vulnere los principios democráticos, usando para ello conductas como la promoción a la exclusión de personas por razón de nacionalidad o raza (no podemos olvidar sus constantes ataques a los gitanos rumanos, por citar una de las perlas de Sánchez Camacho o el impresentable presidente del PP de Badalona, Xavier García Albiol), se ubica fuera del paraguas de la legalidad, siendo una obligación de los poderes públicos instar a su ilegalización.

Para matar al estado de derecho, no hacen falta pistolas o bombas. Las palabras, los gestos y las propuestas contrarias a los derechos humanos, al respeto a la Constitución, promoviendo actitudes xenófobas contra grupos de personas por razón de su origen, son elementos suficientes para hacernos caer en una espiral peligrosa, puesto que a partir de ahí, nadie podría saber donde se encuentra el límite a las restricciones de derechos.

Si el PP prefiere adentrarse en esas arenas movedizas que, a buen seguro, le reportarán unos miles de votos, a cambio de desmarcarse del respeto mínimo a los derechos de las personas, es su problema, pero todos debemos tener claro que jugar con un asunto que levanta tantas ampollas, bajos instintos y acaba acarreando violencia, es muy peligroso, sobre todo, porque los vientos que hoy siembra el PP, serán tempestades que achacarán a otro gobierno, intentando aparecer ellos como los bomberos que apagarán un fuego, a pesar de ser conscientes de que también fueron los pirómanos que nos llevaron a la catástrofe.

Ley del trabajo en la UE
Por la diversidad y contra las discriminaciones en el trabajo
ec.europa.eu


fuente: http://josecarlos.wordpress.com/2010/11/11/contrato-de-discriminacion/

Sherlock... buscando pistas


lunes, noviembre 22, 2010

Un cafè en "El 38 de Baker Street". Dia 5. "Querido hijo"

Querido Hijo:
Te pongo estas lineas para que sepas que estoy viva.
Te escribu despaciu porque se que no puedes leer di prisa. Si recibes esta carta es porque te llego, si no avisame y te la mando di nuevo. Tu padre leyo que segun las encuestas, la mayuria de los acidentes ocurren a 1 kilometro de la casa, asi que nos hemos mudao mais lejos; no vas a reconocer la casa.
El lugar es guapiño; tiene una lavadora; no estoy segura si funciona o no, ayer meti una ropita, tir' de la cadena y no he vuelto a ver la ropa desde entonces.
El clima no es tan malo; la semana pasada solo llovio 2 veces; la primera vez por 3 dias y la segunda por 4 dias. La chaqueta que querias, tu tio Pepe dijo que si la mandabamos con los botones puestos, pesaria
demasiado y el envio seria muy costoso, asi que le quitamos los botones y los pusimos en el bolsillo.
Al fin enterramus a tu abuelo; encontramos su cadaver con lo de la mudanza; estaba en el armario desde el dia en que nos gano a jugar a las escondidas.
Te cuento que el otro dia, hubo una esplozion de la cocina a gas y tu padre y yo salimos disparados por el aire y caimos afuera de la casa; que emocion, era la primera vez que Padre y yo saliamos juntos en muchos años.. El medico vino a la casa y me puso un tubito de vidrio en la boca y me dijo que no la abriera por 10 minutos; tu padre ofrecio comprarle el tubito.
Sobre tu Padre, que orgullu, te cuentu que tiene un bonito trabajo; tiene cerca di 500 personas debaju di el; el es el que corta la herba en el cementerio.
Tu hermana Julia, la que se caso con su marido, pario pero como todavia no se de que seso es, no te se decir si eres tio o tia. Si el bebe es una niña, tu hermana va a nombrarla comu yo; ella llamara a tu hermana Mama.
Tu padre le pregunto a tu hermana Pilar que si estaba embarazada, ella le dijo que si, de 5 meses ya; tu padre le pregunto que si ella estaba segura qui si era de ella.
Tu primo Pacu se caso y resulta que le reza todas las noches a la esposa porque es virgen. A quien mais nunca hemos visto por aca es al tio Juan Carlos, el que murio el año pasado. El que nos tiene preocupau es tu
perro el puky, se empeña en perseguir a los coches que estan parados.
Recuerdas a tu amigo Antonio? ya no esta mais en este mundo; su padre murio hace 2 meses y pidio ser enterrau en el lago; tu amigo murio cavando la fosa en el fondo del lago.
Perdona la mala letra y las faltas de ortografia, pero me he cansado de escribir y ahora le estoy dictando a tu padre y ya sabes comu es di bruto. Tu hermano Juancho cerro el coche y dejo las llaves adentro, tuvo que ir hasta la casa por el duplicado para poder sacarnos a todos del auto.
Tres de tus amigos que andaban en la pick up, se cayeron al rio; el Rafa que estaba manejando se salvo porque logro bajar el vidrio y salir por la ventana; los otros dos se ahogaron porque estaban atras y no pudieron abrir la portezuela trasera.
Bueno hijo, no te pongo mi direcion en la carta, porque no la se.
Resulta que la ultima familia de gallegos que vivio por aqui, se llevo los numeros para no tener que cambiar de domicilio.
Si ves a Doña Remedios, dale saludos de mi parte; si no la ves, no le digas nada.
Tu madre que te quiere, Carmiña
P.D. Te iba a mandar 20 eurus, pero ya he cerrado el sobre.

Sherlock

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sábado, noviembre 20, 2010

Amigos traidores


Jacinta la de la Yesca me cuenta la inquisición que se le hace al (su novio) Administrador de la sociedad de criadores de palomas por parte de un grupo de socios malvados, con la finalidad de echarlo y gestionar las subvenciones: le acusaron de quedarse con fondos; ¿qué?; dijeron que hacía compras indebidas de cebada; ¿qué?; pidieron su inhabilitación por cohecho, ¿qué?; le acusaron de soltar las palomas en medio del campo de tiro, bla, bla, bla… Entonces, el administrador dimitió y los otros dijeron que esa era la prueba de la traición, quedando a continuación dueños del cortijo.
Jacinta dice que no soporta más la situación, que su vida son las palomas, que quiere irse, pero que le da rabia hacerlo sin luchar y bla bla bla… Hay treinta páginas más que no leo ni aunque me paguen por ello.
Mirando por encima veo que sobre todo se queja de que la traicionen sus mejores amigos. Por lo tanto el acratosaurio proclama:
Jacinta, vete. Siempre es mejor perder seis meses, que seis meses y un día. No demores tu decisión porque por ese día puedes perder toda tu vida.
Pero piensa además que la medida de lo que es uno, se elabora en el contraste. Un mundo poblado únicamente por sanos militantes, no permitiría conocer la perfidia y, por lo tanto, ignorarías tu propia honradez.
Que no te duela que te traicionen tus amigos. Le pasó a Joaquín Ascaso, le pasó a Sansón, le pasó a Gladiator y a miles como ellos. El enemigo no te traiciona nunca, ya que es el enemigo. Las traiciones mayores son de aquellos en quienes más confías y, ojo: si no existen traiciones a la vista, es porque se están preparando.
Distingue siempre entre enemigo y traidor. Mientras peor sea tu enemigo mayor es tu gloria en la batalla; mientras más inmensa sea la traición, mayor es tu honor, sea lo que sea el honor.
Es cierto que ahora la rabia, el rencor y el resentimiento te roen la razón, y te preguntarás si merece la pena seguir criando palomas en un mundo tan ponzoñoso como este. El Acratosaurio se complace en afirmar que no lo sabe, y que sólo tú has de responder a la pregunta. Meditar, ayunar, ir a psicoterapia o hacerte peluquera de perros pueden servirte de ayuda, o no.
Lo importante es que aprendas esta lección: quejarse de que los traidores existan es un error. Mientras más abunden los traidores, mejores seremos nosotros, porque ellos, con sus envidias, miserias y maldades, dan la medida exacta de nuestra bondad sin límites.
Por último te digo: lo malo no es ser derrotada, sino no darse cuenta de ello, porque podrías perder años preciosos de vida lidiando con auténticos gilipollas.

por ... Acratosaurio rex


Sherlock... (buscando pistas)

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martes, noviembre 16, 2010

Esa Cosa De La Ciencia

A menudo presentamos los descubrimientos científicos y las nuevas teorías que han ido instalándose sobre los paradigmas anteriores como fruto de la mente única de un genio. O hacemos notar que el hallazgo fue casual, o considerado un error en su momento. A veces porque se buscaba otra cosa y ahí apareció algo que no se esperaba, en otras ocasiones porque alguien hizo algo que no debería haber hecho, pero pasó. La historia de la ciencia está llena de genios y de casualidades, cierto es, pero es injusto pensar que sólo unas pocas mentes brillantes o unos momentos de completa lotería han hecho avanzar el edificio del conocimiento humano en estos cuatro siglos. El mismo Newton reconocía que había visto más lejos que otras personas porque se había aupado a hombros de gigantes, y cada vez más la ciencia es una labor colectiva y que requiere no de una mente intuitiva, sino de muchas y muy creativas y despiertas.

Sin embargo, ya casi nadie quiere ser científico. Cómo convencer a un adolescente de que se embarque en una vocación considerada para frikis, difícil, donde al final sólo triunfará un genio o uno por chiripa, y que además está al albur de las tijeras de los políticos que, en cuanto ven que la cosa anda mal, recortan en nuestro país unos presupuestos ya de por sí magros e insuficientes. Además, las personas que consideramos de éxito socialmente son de las que afirman sin ambages haber tenido alergia a las mates y a la física desde su más tierna infancia. Y ese analfabetismo no les ha impedido triunfar, ser grandes, codiciados... e imitados.

Paradójicamente, no dejamos de oir la necesidad de que haya imasdé y demás, que se invierta para el futuro y que... etcétera. ¿Cómo casar lo uno con lo otro? No hay manera, y menos con unos medios de comunicación en los que la cultura científica también es una cosa rara, exótica, prescindible. Hace 30 años, un científico, Carl Sagan, demostró que podía hacerse buena televisión hablando del Cosmos. Hoy sigue siendo una maravilla esa serie que nos conmueve con sus historias de la humanidad. Parece que aquella sociedad, sin embargo, ya no existe. Mal futuro nos espera.


Sherlock... buscando pistas

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domingo, noviembre 14, 2010

La vacante de Dios

Supongo que la resonancia que suele darse a las opiniones del sabio Stephen Hawking se debe en parte a la espectacularidad tecnológica con que lucha, tan animosa como eficazmente, contra su terrible minusvalía física. Se ha convertido en una especie de Doctor Strangelove de la física y la cosmología, lo cual fascina a los medios de comunicación hasta el punto de obstaculizarles a veces comprender exactamente el alcance de sus comentarios más populares. Así ha ocurrido ahora, cuando en un avance de su último libro El gran designio advirtió que no hace falta la hipótesis de un Dios creador para explicar el origen del universo.
Tal advertencia es, claro, una obviedad. La ciencia, que trata de explicar el funcionamiento de los seres naturales, no necesita ni puede recurrir en ningún caso a un ser sobrenatural para dar cuenta de la realidad. Ni cuando se trata del origen del universo ni cuando habla de la función fanerógama de las plantas. Si hiciera tal apelación dejaría de ser ciencia y se convertiría en teología o nigromancia. Los científicos procuran comprender lo que ocurre en la naturaleza hasta donde pueden y a veces incluso un poco más allá, pero siempre aplicando criterios ligados a la experiencia y la deducción racional. Si de pronto invocasen a Dios no aclararían nada sino que confesarían paladinamente que ya no saben más, porque como bien dijo Spinoza, la voluntad de Dios no es sino el asilo de la ignorancia. En este punto, por cierto, también la gente sencilla que no somos sabios (incluidos los creyentes más fervorosos), compartimos su criterio: prueben a decir a los pasajeros de un avión a punto de despegar que se han sustituido las revisiones técnicas de rigor por rociar los motores con agua bendita y ya verán la que se organiza en las salidas de emergencia.
Dios no "explica" nada en el orden de lo material, ni la evolución de los seres vivos, ni el origen del universo, ni la polución de los océanos o el calentamiento global. Por supuesto, tampoco la ciencia puede "explicar" por qué lo que hay existe y si tiene algún "sentido" comprensible para nosotros. Los científicos metidos a teólogos -aunque sean negativos- son tan risibles como los teólogos que intentan hacer ciencia... ficción. Entonces, ¿qué pensar de la polvareda levantada por las afirmaciones de Hawking, magnificadas y distorsionadas por el sensacionalismo? Pues que su libro, de pronta aparición, va a venderse... divinamente.

Fernando Savater


Sherlock... buscando pistas

miércoles, noviembre 10, 2010

Género, represión y reparación

Queipo de Llano arengaba a los falangistas por radio para que violasen a las mujeres marxistas y republicanas y así les demostrasen lo que es un hombre, al tiempo que les concedía inmunidad para sus crímenes: “Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los cobardes de los rojos lo que significa ser hombre. Y, de paso, también a las mujeres. Después de todo, estas comunistas y anarquistas se lo merecen, ¿no han estado jugando al amor libre? Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricas. No se van a librar por mucho que forcejeen y pataleen”.
Vallejo-Nájera, jefe de los servicios psiquiátricos del ejercito franquista, tras tratar de demostrar que la mujer de izquierdas está ligada al psiquismo animal, señalaba que ya que no resultaba posible –aunque sí deseable– exterminar a todos los republicanos, rojos y marxistas por cuestiones prácticas, podrían desarrollares otras medidas eugenésicas contra la enfermedad del marxismo: “La civilización moderna no admite tan crueles postulados en el orden material, pero en el moral no se arredra en llevar a la práctica medidas incruentas que coloquen a los tarados biológicos en condiciones que imposibiliten su reproducción y transmisión a la progenie de las taras que los afectan. El medio más sencillo y fácil de segregación consiste en internar en penales, asilos y colonias a los tarados, con separación de sexos”.
Estos son algunos de los marcos legitimadores de la represión que se desarrolló durante y después de la guerra de manera sistemática por parte del régimen franquista: a quien no se le podía matar, se le humillaba y represaliaba.
La Junta de Andalucía desarrolló recientemente una medida para reparar parte del daño causado a las mujeres a las que se humillaba mediante diferentes formas: aceite de ricino, rapaduras de pelo, etc. Y vuelven a resurgir preguntas como: ¿no pasó demasiado tiempo y estaremos reabriendo heridas? ¿No llegamos demasiado tarde? ¿Tienen sentido estas políticas y estas reparaciones?
El olvido siempre es relativo y, especialmente cuando se ha sufrido una situación traumática, es imposible que se produzca por completo, porque estas situaciones quedan grabadas en nuestro cerebro para siempre, marcando un antes y un después en nuestras vidas. La cura y superación sólo son posibles si antes uno se enfrenta cara a cara con lo ocurrido, un proceso que tiene que llegar antes o después, pero que cuanto más tarde llegue y más solo se haga es mucho más duro, un proceso que debe ser acompañado por medidas de justicia y reconocimiento social a las víctimas para apoyarlas y ayudarlas en su proceso de enfrentamiento. Cuanto más tiempo pasa, la situación no mejora, empeora y se enquista, especialmente si la sociedad no permite y acompaña el proceso de enfrentamiento.
Si una injusticia, como sufrir una humillación, viene acompañada de otras, como no ser reconocida como víctima o no ser reparada, la injusticia se multiplica. Y si esta situación se prolonga en el tiempo, vuelve a aumentar la sensación de indefensión, de impunidad, de dolor y miedo.
Muchas víctimas de la represión franquista siguen hoy demostrándonos su extraordinaria fortaleza para superar momentos especialmente duros y conectados entre sí: humillaciones directas, hambre, expolio de bienes, muerte de familiares, falta de reconocimiento como víctimas, etc. Y merecen un reconocimiento y trato colectivo que aplique los principios básicos de derechos humanos que toda víctima de la violencia, sea del color que sea, merece: verdad, justicia y reparación. Resulta increíble que hoy, en pleno siglo XXI, se recete el olvido sólo para las víctimas que no son cercanas. Increíble que pretendamos seguir sometiendo al miedo, a la falta de reconocimiento, a las víctimas del franquismo.
Cabe recordar que las otras víctimas recibieron y reciben homenajes y reparaciones desde las exhumaciones desarrolladas por el franquismo, hasta los regalos a las viudas y otras víctimas en forma de puestos en la administración pública, reparaciones económicas u homenajes públicos, masivos y cotidianos que continúan hoy en forma, por ejemplo de elevaciones a los altares, sin que nadie hable de reabrir heridas, guerracivilismo, vómitos u otras lindeces, que sí se aplican cuando las víctimas no son afines.
El caso de las mujeres y la violencia que se ejerció contra ellas es especialmente significativo, porque ellas eran una de las partes más débiles de la sociedad y porque eran consideradas seres inferiores: “El fin esencial de la mujer, es servir de complemento al hombre, formando con él, individual o colectivamente, una perfecta unidad social” (sección femenina).
O como señala más claramente Vallejo-Nájera: “Si la mujer es habitualmente de carácter apacible, dulce y bondadosa débese a los frenos que obran sobre ella; pero como el psiquismo femenino tiene muchos puntos de contacto con el infantil y el animal, cuando desaparecen los frenos que contienen socialmente a la mujer y se liberan las inhibiciones fregatrices de las impulsiones institintivas, entonces despiértase en el sexo femenino el instinto de crueldad y rebasa todas las posibilidades imaginadas, precisamente por faltarle las inhibiciones inteligentes y lógicas… suele observarse que las mujeres lanzadas a la política no lo hacen arrastradas por sus ideas, sino por sus sentimientos, que alcanzan proporciones inmoderadas o incluso patológicas debido a la irritabilidad propia de la personalidad femenina”.
Hay que desarrollar medidas de reparación, justicia y verdad para las víctimas de la represión franquista, especialmente para aquellas que fueron más vulnerables, como las mujeres, porque el tiempo todo lo cura, menos las injusticias que las agravan.
José Guillermo Fouce es profesor de la Universidad Carlos III y coordinador de Psicólogos sin Fronteras Madrid



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